La clave para lograr un bronceado perfecto con un autobronceador es su aplicación cuidadosa, lo cual puede ser algo difícil. Es necesario hacerlo en forma repetida para saber cuánto producto debe usarse, en qué lugares se pone una capa ligera (como en las rodillas y los codos), cuáles áreas deben evitarse por completo (como las palmas de las manos y las axilas) y dónde comenzar y detener la aplicación (¿se detiene en los talones o continúa hasta los dedos de los pies?). Todas éstas son preguntas que usted mismo debe contestar, dependiendo de sus preferencias personales y las técnicas para extenderlo sobre la piel.